EL RELOJ DIVINO DE LA ORACIÓN

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Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, ytrastornó el campamento de los egipcios, y quitó las ruedas desus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipciosdijeron: “Huyamos de delante de Israel, porque Jehová peleapor ellos contra los egipcios” (Éxodo 14:24,25).

 

La Hora Matutina del Incienso: 6 a.m.

Tema: El Pueblo de Dios

Guía de Oración:

  1. Ore por la gracia para reunirse con Dios y para esperar, discernir y obedecer su voz mediante su Palabra.
    2. Ore por el pueblo de Dios (en su vida e iglesia). Mencione a los creyentes por nombre pues son piedras preciosas y vivas.
    3. Ore para que Dios levante a otros que se unan a usted en una red de oración de 24 horas, activos en el reino de sacerdotes, trayendo el incienso de oración delante del trono de Dios.

Escrituras:
“Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente

santa” (Éxodo 19:4-6).
“Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día, continuamente. Ofrecerás uno de los corderos por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde…. Esto será el holocausto continuo por vuestras generaciones, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de
Jehová, en el cual me reuniré con vosotros, para hablaros allí. Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santifiado con mi gloria” (Éxodo 29:38-39, 42-43).
“Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana cuando aliste las lámparas lo quemará. Y cuando Aarón encienda las lámparas al anochecer, quemará el incienso; rito perpetuo delante de Jehová por vuestras generaciones” (Éxodo 30:7-8).
“Y las piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus…. Y llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón, cuando entre en el santuario, por memorial delante de Jehová continuamente” (Éxodo 28:21, 29).
“Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edifiados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrifiios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 Pedro 2:4-5).
“Suba mi oración delante de ti como el incienso, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde” (Salmos 141:2).
“Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos” (Apocalipsis 5:8).
“Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos” (Apocalipsis 8:3-5).
“Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos” (Malaquías 1:11).

La Hora Tercera de Oración: 9 a.m.

Tema: La Unción del Espíritu Santo

Guía de Oración:

  1. Espere en oración y adoración, pidiendo y recibiendo en fe la unción y plenitud del Espíritu Santo.
    2. Interceda por el cuerpo de Cristo pidiendo que la unción sacerdotal de perdón y reconciliación sea renovada en y mediante la iglesia.
    3. Interceda por el cuerpo de Cristo pidiendo la unción real de poder, señales, milagros y sanidades, para que la buena noticia del perdón de pecado y el reino de Cristo sea proclamada con denuedo.

Escrituras:
“Era la hora tercera cuando le crucifiaron” (Marcos 15:25).

“Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (Lucas 24:45-49).
“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos” (Juan 20:21-23).
“Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos… Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen… Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel” (Hechos 1:14; 2:1-4; 2:14-16).
“A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís… Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucifiasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2:32-33, 36).
“Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios” (Hechos 4:29-31).
“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá… Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:9-10, 13).
“No os embriaguéis con vino…antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Someteos unos a otros en el temor de Dios” (Efesios 5:18-21)

La Hora Sexta de Oración: 12 m

Tema: Las Naciones

Guía de Oración:

  1. Interceda pidiendo que la luz del evangelio de Cristo haga retroceder las tinieblas y la ceguera espiritual en su nación. Ore que los gobernantes se sometan a la voluntad y la justicia de Dios.
    2. Interceda por la cosecha espiritual de las naciones (escoja algunas naciones acerca de las cuales haya estado leyendo o en las que tenga un interés especial).
    3. Interceda pidiendo al Señor de la cosecha que envíe obreros con autoridad espiritual a estas naciones. Esté dispuesto a responder al llamado de Dios en su vida.

Escrituras:
“Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:45-46).

“Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra” (1 Juan 2:8).
“Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; Y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y
reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come… Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los
hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? Ellos dijeron: Cornelio el centurión” (Hechos 10:9-13, 19-22).
“Y le era necesario pasar por Samaria. Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber… ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?…
Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva” (Juan 4:4-10).
“Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega” (Juan 4:34-35).
“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. Entonces llamando a sus
doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia” (Mateo 9:36-10:1).
“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es
dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fi del mundo”
(Mateo 28:18-20).

La Hora Novena de Oración: 3 p.m.

Tema: El Trono de la Gracia

Guía de Oración:

  1. Oración de acción de gracias por el velo rasgado desde arriba hasta abajo, y por el acceso directo al trono de la gracia mediante el sacrifiio de Cristo Jesús.
    2. Oración por los seres queridos, familiares y amigos que aun no conocen a Cristo para que puedan entrar y recibir perdón y sanidad ante el trono de la gracia.
    3. Oración para ser un representante de la justicia de Cristo en hechos de perdón, sanidad y amor a los necesitados en su alrededor (iglesia, familia, comunidad).

Escrituras:
“Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste. Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo” (Mateo 27: 46-51).

“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purifiados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (Hebreos 10:19-22).
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).
“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.  Acerquémonos, pues, confidamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:14-16).
“Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fiando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afimaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y
anduvo” (Hechos 3:1-6).
“Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurion de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fiamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus
oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas” (Hechos 10:1-6).
“Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos…. aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos;
si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:15,17-18)
“…y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús…Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:6, 8-10).

La Primera Vigilia de Oración: 6 p.m. (La Hora del Incienso)

Tema: Los Niños

Guía de Oración:

  1. Interceda por sus hijos naturales (y por otros niños que el Espíritu Santo traiga a su mente).
    2. Interceda por los hijos espirituales – los nuevos creyentes en su vida e iglesia.
    3. Ore por la reconciliación de las generaciones en su familia, la iglesia y en la nación para preparar a un pueblo dispuesto para la visitación del Señor.

Escrituras:
“Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; Alza tus manos a él implorando la vida de tus pequeñitos, Que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles”. (Lamentaciones 2:19).

“Traían a él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos, les reprendieron. Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios” (Lucas 18:15-16).
“Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán…” (Hechos 2:17).

 “¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová” (1 Samuel 1:26-28).
“Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió” (Marcos 9:36-37).
“…a Timoteo, amado hijo:… Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; deseando verte, al acordarme de tus lágrimas…trayendo a la memoria la fe no figida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. Por lo cual te aconsejo que avives el fuego
del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor…” (2 Timoteo 1:2-8).
“¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:9-11).
“De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo” (Salmos 8:2).
“Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido sido oida, y tu mujer Elisabet te dará a luz a un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será llena del Espíritu Santo, aún desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante
de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto” (Lucas 1: 13 – 17).

La Segunda Vigilia de Oración: 9 p.m.

Tema: La Preparación Espiritual

Guía de Oración:

  1. Oración personal con Cristo para prepararnos y fortalecernos espiritualmente contra la carne y el enemigo (para someter nuestra voluntad a Dios y no a la carne o al diablo).
    2. Oración por los pastores y líderes a fi de que reciban discernimiento y fortaleza espiritual. Oremos para que no caigan en las trampas del enemigo (que buscan destruir su ministerio y testimonio mediante la inmoralidad sexual, la deshonestidad fianciera, la desunión en el liderazgo).
    3. Oración para que la congregación permanezca fime en las pruebas (confrontando y lidiando con los intentos del enemigo que buscan debilitar a la iglesia mediante la murmuración, la disensión y la división).

Escrituras:
“Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre. Y enseñaba de día en el templo; y de noche, saliendo, se estaba en el monte que se llama de los Olivos. Y todo el pueblo venía a él por la

mañana, para oírle en el templo” (Lucas 21:36-37).
“Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil “ (Mateo 26:40-41).
“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis… Y manifistas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías…, los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5:17-21).
“Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (Hebreos 2:18).
“…por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).
“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 Pedro 1:3, 4).
“Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal” (Mateo 6:13).
“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:3-5).
“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda
paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz“. (Colosenses 1:9-12).

 

La Tercera Vigilia (12 p.m.).

Tema: La Batalla Espiritual

Guía de Oración:

  1. Ore con Cristo, para que como Pedro podamos aprender de nuestros errores anteriores, y volvamos preparados a la batalla espiritual para resistir en Cristo y ayudar a otros a resistir.
    2. Ore para que la iglesia aprenda, nuevamente, a orar con la Palabra, declarando y obedeciendo la verdad para vencer las mentiras y engaños del enemigo.
    3. Ore por los cristianos perseguidos alrededor del mundo, para que resistan fimes en Cristo, aun hasta la muerte.

Escrituras:
“Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos” (Lucas 12:37-38).

“Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confima a tus hermanos” (Lucas 22:31-32).
“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:25-26, 29-30).
“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar fimes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar fimes” (Efesios 6:10-13).
“Estad, pues, fimes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando
en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:14-18).
“Porque la palabra de Dios es viva y efiaz, y más cortante que toda espada de dos fios; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).
“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).
“En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser aflgidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:6-7).
“Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 12:17).
“Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara
el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos” (Apocalipsis 6:9-11).
“Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies” (Romanos 16:20).
“Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” (Apocalipsis 12:10-11).
“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino fiísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones” (Apocalipsis 19:11-15).

La Cuarta Vigilia (3 a.m.)

Tema: El Reino de Cristo

Guía de Oración:

  1. Ore por un poderoso movimiento espiritual en su iglesia y en su ciudad mientras se unen los creyentes de todas las denominaciones para levantar las manos juntos en oración ante el trono de Dios.
    2. Ore por una irrupción del reino de Cristo en su iglesia y en la comunidad mediante el arrepentimiento, el avivamiento y la transformación de la comunidad.
    3. Ore por el retorno de Cristo, cuando él establecerá su reino sobre la tierra y dará fi a la inflencia de Satanás. ¡Maranatha!

Escrituras:
“Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35).

“Más a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven” (Mateo 14:25-29).
“Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad”. (Marcos 13:35-37).
“Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios, y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios” (Éxodo 14:24-25).
“Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería. Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con el mar: y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar. Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno” (Éxodo 14:26-28) .
“Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro
de otro; así hubo en sus manos fimeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a fio de espada. Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. Y Moisés edifió un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi; y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación”. (Éxodo 17:11-16).
“Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda” (1 Timoteo 2:8).
“El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro” (Juan 20:1).
“Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué
buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado” (Lucas 24:2-5).
“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6b).
“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivifiará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Romanos 8:11).
“Amén; sí, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20).

HORARIO DEL RELOJ DIVINO DE ORACIÓN

6 a.m. – La Hora del Incienso Matutino (El Pueblo de Dios).
9 a.m. – La Hora Tercera de Oración (Unción del Espíritu Santo).
12 m – La Hora Sexta de Oración (Las Naciones).
3 p.m. – La Hora Novena de Oración (El Trono de Gracia).
6 p.m. – La Primera Vigilia de Oración (Los Niños).
9 p.m. – La Segunda Vigilia de Oración (Preparación Espiritual).
12 p.m. – La Tercera Vigilia (Batalla Espiritual).
3 a.m. – La Cuarta Vigilia de Oración (El Reino de Cristo).

 

Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y
trastornó el campamento de los egipcios, y quitó las ruedas de
sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios
dijeron: “Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea
por ellos contra los egipcios” (Éxodo 14:24,25).

 

Profecía a punto de ocurrir

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El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.

He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.

Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

Apocalipsis 16:12-16

 

Militares rusos expusieron este domingo un grupo de fotos que muestran la presencia de vehículos de comandos especiales estadounidenses en áreas controladas por el grupo terrorista Estado Islámico (EI), en la ciudad siria de Deir-Ezzor.

Las fotos, publicadas en el sitio oficial del ministerio de Defensa, muestran imágenes tomadas desde el aire que de acuerdo con esa dependencia pertenecen a vehículos de comandos norteamericanos parqueados en zonas donde se encuentra el EI.

Un comunicado del Mindef afirma que los miembros del llamado Ejército Democrático de Siria (EDS), considerado por Occidente como de oposición moderada y apoyado por el Pentágono, se mueven libremente entre la posiciones del EI, camino al río Éufrates.

En medio de una exitosa ofensiva del ejército sirio en Deir-Ezzor, Washington movió a miembros del EDS a la referida ciudad, donde, incluso, llegaron a cruzar a la orilla occidental del Éufrates.

La parte oeste de la rivera del Éufrates, que divide en dos a Deir-Ezzor, fue recuperada por las tropas sirias, con apoyo de la fuerza aérea y comandos especiales de Rusia, mientras en la parte oriental se localiza el EDS y oficiales estadounidenses.

Pero, pese a todos los obstáculos creados por las fuerzas norteamericanas en esa región, las tropas sirias lograron cruzar a la orilla oriental del mencionado río en su propósito de desbloquear completamente a Deir-Ezzor.

La jefatura rusa señala que las fotos muestran como los comandos norteamericanos crean puntos de apoyo en áreas donde está desplegado el EI, sin que se observen signos de algún combate o bombardeos de esa zona por la coalición occidental.

El Pentágono situó a sus fuerzas especiales en Deir Ezzor sin organizar siquiera un sistema de vigilancia, lo cual demuestra la confianza que sienten los militares estadounidenses en esa zona, considera el Mindef.

 

PRUEBE A JESÚS

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Después de la Segunda Guerra Mundial, el mundo se sumergió en una crisis sin precedentes. Las grandes potencias envueltas en deudas, crisis internas y externas, convulsiones políticas y militares, amedrentaron a todos. Nubes negras se cernían sobre las naciones que hacía poco habían sido regadas de sangre. Todavía más, un nuevo enfrentamiento entre Oriente y Occidente parecía inminente.

Estadísticas y políticos, filósofos y escritores, gobernantes y líderes de los grandes grupos religiosos, todos sentían que la tan soñada paz mundial pendía de un hilo. Fue así que la Revista Time de los EE.UU, tuvo la idea de lanzar un concurso ofreciendo cien mil dólares para quién descubriera la difícil respuesta para la pregunta. ¿Cuál es la solución para la crisis mundial?

A penas una idea sería suficiente. Fueron enviadas a la redacción de Time 20 000 soluciones, apenas una fue escogida y sorprendió a todos: “Pruebe a Jesús”.

Si, apreciado amigo, para la crisis que se cierne sobre el mundo hoy, la Revista Time podría hacer nuevamente un concurso y la respuesta podría ser la misma: “Pruebe a Jesús”. Para todos los problemas humanos Él es todavía la solución. Pruebe a Jesús, póngalo en su vida y quedara sorprendido con los resultados.

Sanación de cáncer en el ojo

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Un ciego de Jericó recibe la vista

Aconteció que al acercarse Jesús, un ciego estaba sentado junto al camino, mendigando; y al oír pasar  a una multitud, preguntó que era aquello. Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno. Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!

Y los que iban delante le increpaban para que callase; pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten compasión de mí!

Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia; y cuando llegó, le preguntó, diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que recobre la vista.

Jesús le dijo: Recóbrala, tu fe te ha salvado.

Y al instante recobró la vista, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.

Lucas 18:35-43


Santa Biblia, Reina Valera. Nueva Traducción Internacional.

Jesús habla a las mujeres

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Estando él en  Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza.     Marcos 14:3


 

Esta ha hecho lo que podía (Juan 12:1-8)

Poco tiempo después de la muerte y resurrección de Lázaro, Marta y María estarían nuevamente tristes debido a la muerte de Jesús. Pero algunos días antes de su crucifixión, todavía pudieron compartir con él una cena. Parece que solo María comprendió que el Señor iba a morir. ¿Qué podía hacer? Estaba sola ante el poder de los que habían decidido su muerte… Sola en medio de los discípulos, quienes no la comprendían… ¿Cómo podría expresar su simpatía a Jesús y su adoración?

Dios puso en su corazón el deseo de hacer algo por Jesús. Superó los obstñaculos, sus temores y la reprobación de los demás. Hizo lo que estaba dentro de sus posibilidades al ofrecerle un perfume de gran precio. Jesús dijo: “Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura” (Marcos 14:8).

El gesto de María no fue comprendido, ni siquiera por los discípulos, quienes la criticaron por tener esa iniciativa. Por dolorosas que fuesen sus palabras, María no se defendió, pero el Señor, en quien ella creía, la aprobó delante de todos.

Este gesto fue un acto de adoración y de fe. Jesús estaba en el centro, “y la casa se llenó del olor del perfume” (Juan 12:3).

Sucede lo mismo hoy en día. Cuando expresamos nuestra adoración a Jesús, él es el centro, y todos los creyentes presentes pueden asociarse a ella.

 


Editorial La Buena Semilla, 1166 Perroy (Suiza)

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